27-1-1998. Análisis de la semana del 19 al 25 de enero de 1998
del Servicio analítico-informativo de la RED VASCA ROJA
EL FARO DE LA CUBA COMUNISTA ILUMINA TAMBIEN LA MACROCIUDAD QUE ES EUSKAL HERRIA. En la que los españoles y sus cipayos se asombran de que crezca la guerrilla urbana sin preocuparse por PENSAR qué pasa en esa conurbación teratológica generada por el bestial capitalismo del franquismo.
En Euskal Herria seguro que entendemos bien el chiste que circulaba
por Cuba antes de que el Papa de Roma llegara el dia 21 de enero. Y
que, recogido por los enviados especiales, se ha publicado en varios
diarios españoles. Cuenta el chiste que el Papa y Fidel Castro pasean
por el malecón habanero cuando una ráfaga de viento arrebata al Papa
su solideo lanzando el pequeño gorrito al mar. Fidel, cortés, camina
sobre las aguas y lo recupera para devolvérselo a su invitado. Al día
siguiente el diario GRANMA titula
"Fidel es dios". El titular del OBSERVATORE ROMANO es "El Papa hace un
milagro: Castro camina sobre el agua". Mientras que el MIAMI HERALD
explica en su titular que "Castro ya no puede ni nadar".
Digo que lo entendemos bien porque quizá ninguna realidad de nación alguna más que la de Euskal Herria pueda rivalizar con la realidad cubana para el récord mundial de la realidad más tergiversada, mentida, falseada, caricaturizada y disfrazada por los medios de comunicación de masas al servicio del Capital a lo largo y a lo ancho de todo el mundo.
La visita de Juan Pablo II a Cuba nos ha confirmado esa identidad. La concentración mundial de periodistas en Cuba ha sido espectacular. Aparte de los cien periodistas extranjeros de casi 30 países que ejercen como corresponsales permanentes en Cuba, se acreditaron con motivo del viaje papel 3.000 periodistas de 468 medios distintos de 50 países diferentes. Las cadenas de televisión yanquis CNN, ABC, CBS, NBS, FOX y las europeas BBC, RAI, TVE han sido los pesos pesados de la cobertura informativa.
Entre los periodistas visitantes hubo docenas, más de un centenar de periodistas españoles (por ejemplo 53 de TVE, 20 de la cadena de radio propiedad del episcopado español COPE, 6 de Antena3, etc). TVE ha sumado algo más de 18 horas de emisión en directo y en diferido dedicada al viaje papal. Su especial informativo del miércoles dedicado a la llegada a La Habana del avión papal sumó 5.292.000 telespectadores (un 29% de cuota de pantalla).
Como los vascos podíamos esperar, los periodistas españoles volvieron a ver millones de personas donde no las había. Los periodistas españoles parece que presentan irremediablemente el síndrome franquista de "el millón de manifestantes de la Plaza de Oriente". Durante la dictadura franquista sistemáticamente los periodistas "contaban" un millón de entusiastas aclamadores de Franco en la Plaza de Oriente (en la que no caben, muy apretadas, más que cien mil personas).
Sin duda el hecho de que algunos de los más importantes periodistas españoles del juancarlismo de hoy (Luis del Olmo, Fernando Onega, etc, etc) fueran en su día muy entusiastas periodistas franquistas explica la persistencia del síndrome de "el millón de manifestantes de la Plaza de Oriente". El año pasado, durante EL JULIAZO, los periodistas españoles también "vieron", donde no cabía, un millón de manifestantes contra ETA en Madrid y en Barcelona y medio millón en Bilbao.
En La Habana han vuelto a exhibir ese síndrome. Han vuelto a ver el millón donde no cabía. Por supuesto que los entusiastas locutores de la televisión española cantaron vez tras vez "el millón" al retransmitir en directo la misa del domingo 25. Pero también salió "el millón" en los medios escritos. El editorial de ABC del lunes 26 rezaba que "ayer ante casi un millón de personas y durante la misa que celebró en La Habana" (1).
Caso particularmente grotesco fue el del españolísimo y felipista diario barcelonés LA VANGUARDIA. Ya en la portada del 26 exageraba con un titular que decía "Más de medio millón de personas despidieron a Juan Pablo II en la plaza de la Revolución", duplicando en el texto que "Ante más de quinientas mil personas...". En el interior del diario su enviado especial Joaquim Ibarz realizaba a conciencia su sectaria labor de no dejar que la realidad le estropeara un buen titular. En este caso se trataba de "certificar" que se había presenciado "en vivo y en directo" una "heroica" rebelión popular masiva anticomunista. El que esa rebelión fuera inexistente no arredró al bravo enviado especial.
Este fulano escribe (y su director coloca en las páginas de LA VANGUARDIA) un antetítulo que miente: "El millón de asistentes a la misa celebrada ayer coreó desafiante....". Para volver a mentir en el texto: "el millón de cubanos, creyentes y no creyentes, que llenaron la plaza de la Revolución". (2) Por supuesto, al felipista director de LA VANGUARDIA le importa un carajo la contradicción de decir medio millón en portada y un millón en el interior de su diario.
Curiosamente ha sido EL PAIS quien ha desinflado el globo de "el millón de la Plaza de Oriente" transplantado a Cuba. El lunes 26 su enviada especial Lola Galán escribe en el subtítulo de su crónica que "Más de 200.000 personas asisten a la misa..." y en el texto explica que diversas fuentes hablan de entre 200.000 y 300.000 asistentes. En el mismo nº de EL PAIS una crónica de M Vicent y J.J. Aznárez aclaraba aún más las cosas. (3) En ella se leía que: "un cura mexicano exageraba y discutía con un periodista. "Por lo menos había dos millones de personas" decía. El corresponsal le explicaba que eso era imposible. Que cuando la plaza de la Revolución se abarrotaba su capacidad máxima era de 400.000 personas y que en esta ocasión el altar ocupaba buena parte de la cuadrícula".
Esos cronistas señalaban que la cifra manejada por la mayoría de periodistas oscilaba entre 250.000 y 300.000 personas.
Mis lectores saben bien cuanto y cuantas veces insisto en subrayar la evidencia de la falsificación por los periodistas españoles de las cifras de asistentes a manifestaciones o concentraciones. Lo hago por una buena razón: la de dejar claro que si esos periodistas mienten sobre hechos tan obvios, tan materialmente demostrables y fácilmente observables como el de que en el Paseo de Gracia barcelonés o en la plaza de la Revolución de la Habana no pueden caber un millón de personas, ¿qué no mentirán sobre hechos o argumentos menos fácil y materialmente contrastables?.
Trescientos (300) millones de personas se ha dicho que vieron y escucharon por televisión el discurso de Fidel Castro del 21 de enero en el aeropuerto "José Martí" en la ciudad de La Habana a la llegada de Juan Pablo II a la isla. Difícil es saber si esa cantidad se aproxima o no a la realidad. Pero caben pocas dudas de que el Comandante Castro ha conseguido, como uno de los frutos de su invitación al Papa de Roma, que las televisiones y las radios del mundo hicieran llegar a docenas de millones de personas sus palabras durante bastantes minutos.
Y a fe que aprovechó esos minutos. Invito a que se lea el texto íntegro de ese discurso que, tomado de la versión taquigráfica publicada por el diario cubano GRANMA, hemos reproducido en la subsección de la web de la RED VASCA ROJA que titulamos "SIEMPRE CON CUBA COMUNISTA Y REVOLUCIONARIA". Y el precioso artículo que también hemos reproducido allí, titulado "Gracias comandante" escrito por un miembro de la RED VASCA ROJA, Carlos Aznárez, Director de "RESUMEN LATINOAMERICANO".
Estoy seguro de que la lectura de ambos textos comunicará con claridad la vivencia que, me consta, tuvimos la gente de mi generación al escuchar a Fidel ese discurso: la de que en él se traslucía la querida presencia del Comandante Che Guevara.
La gente de mi generación amamos y admiramos al Che y lloramos su muerte cuando se produjo. Aún recuerdo, como si fuera hoy, como estuvimos largos e interminables minutos aplaudiendo en su homenaje -una voz lúcida dijo que en memoria de un revolucionario no se hacen minutos de inactivo y burgués silencio sino activos minutos de aplauso revolucionario- hace treinta años y unos meses en el Consulado de Cuba en el Madrid franquista de 1967. Las gentes de mi generación que no nos hemos arrepentido ni vendido hemos vivido siempre acompañados con "la querida presencia" del espléndido ejemplo revolucionario del Che, de su brazo libertario.
Por eso vibramos de emoción, de ilusión y de orgullo al escuchar a ese espléndido veterano de setenta años, erguido y firme como un roble, "cantándole las cuarenta" al mundo. Repitiendo el discurso básico del Che, el diagnóstico comunista y antiimperialista del Che, más de treinta años después de que los yanquis creyeran -insensatos ignorantes ahistóricos- que habían matado al Che.
Ese potente faro de la Cuba comunista que encendió el discurso de Fidel ha iluminado también esta nación, esta macrociudad, esta conurbación acosada y atacada que se llama Euskal Herria.
Y no sólo, aunque también, porque Fidel denunciara el genocidio perpetrado por los españoles en América (el exterminio de los pobladores que los españoles encontraron en Cuba, los 70 millones de indios muertos y los 12 millones de africanos esclavizados), parafraseando la denuncia de Marx en El Capital cuando afirmó que el capital viene al mundo "chorreando sangre y lodo, por todos los poros, desde la cabeza a los pies" (4) y que "Los tesoros expoliados fuera de Europa directamente por el saqueo, por la esclavización y las matanzas con rapiñas, refluían a la metrópoli y se transformaban allí en CAPITAL" (5).
Y no sólo, aunque también, porque Fidel denunciara el holocausto padecido hace cien años por la población cubana en los campos de concentración montados por los colonialistas españoles. Y no sólo, aunque también, porque al recordar la independencia cubana arrancada con las armas en la mano a esos colonialistas españoles nos recuerde que España es una cosa que con el tiempo se encoge y que pueblo tras pueblo, nación tras nación, han ido arrancándole -mediante la violencia libertaria de las armas- su independencia.
El discurso de Fidel iluminó también a Euskal Herria porque vino a recordar cosas de muy necesaria recordación para un pueblo que como el vasco está quizá (y sin quizá) demasiado acosado por los alienantes reclamos publicitarios del consumismo del mal llamado Primer Mundo. Los vascos que oyeron el discurso de Fidel pudieron así recordar, por ejemplo, que, fuera de la fortaleza egoísta y consumista de la Unión Europea, "son miles de millones los que padecen hambre y sed de justicia". O que el "medio ambiente es destrozado sin piedad".
Que se recuerde así la miseria y la catástrofe ecológica que amenazan al mundo le viene muy bien a esta Euskal Herria a la que cada día los cómplices portavoces de la siniestra Bestia de Maastrich le mienten falsos cantos de sirena de futuros europeos con fuentes públicas manando gratis leche y miel y riquezas sin límite al alcance de todos.
Hubo una iluminación especial para Euskal Herria en el último párrafo de ese discurso de Fidel. Con legítimo orgullo Fidel dijo:
"¿Qué podemos ofrecerle en Cuba, Santidad? Un pueblo con menos desigualdades, menos ciudadanos sin amparo alguno, menos niños sin escuelas, menos enfermos sin hospitales, más maestros y más médicos por habitantes que cualquier otro país del mundo que Su Santidad haya visitado, un pueblo instruído al que usted puede hablarle con toda la libertad que desee hacerlo y con la seguridad de que posee talento, elevada cultura política, convicciones profundas, absoluta confianza en sus ideas y toda la conciencia y el respeto del mundo para escucharlo".
Esos logros citados por Fidel no son inventos ni locuras suyas. Están reconocidos oficialmente por organismos internacionales, por organismos de las Naciones Unidas.
Tres mil periodistas danzando por la isla no han podido grabar en sus vídeos imágenes que los contradijeran. No han podido enseñarnos monstruosas acumulaciones de decenas, cientos de miles de personas hacinadas en la miseria de las inmensas barriadas de chabolas insertas en el cuerpo de las capitales y las grandes urbes capitalistas (Río de Janeiro, Lima, Caracas, La Paz, por citar sólo americanas). No han podido grabar y enseñarnos niños como los esqueléticos muertos de hambre de los países capitalistas africanos, ni imágenes como las neoyorquinas de delincuencia y drogadicción, ni de niños mendigos malviviendo -malmuriendo- en las calles sin techo o trabajando como en los países capitalistas asiáticos.
Esa es una lección específica para Euskal Herria. La de que, incluso padeciendo las dificultades de un brutal sabotaje, de un brutal bloqueo y cerco económico, la Cuba comunista es capaz de proporcionar a su población una vida digna. Austera pero digna. Con casi infinitamente menos desigualdades y menos injusticias que bajo el sistema capitalista. Con austeridad pero sin miseria. Sin excluídos.
Hay que oírles y que leerles. A los españoles por las radios y en sus periódicos para notar su alarma por "los sucesos del viernes" (del viernes 23 de enero), por lo que el editorial del peneuvista diario DEIA del domingo titulaba "Incremento de la "kale borroka"
"Imágenes como las registradas en Bilbao, donde se atacó una comisaría de la Policía Municipal, en Gecho (sic), donde se lanzaron artefactos incendiarios contra un cuartel de la Guardia Civil, y en Baracaldo, donde los cachorros de la banda terrorista ETA cercaron durante casi dos horas el barrio de San Vicente, son graves y deben mover a la acción de las autoridades", decía LA VANGUARDIA en un editorial. (6)
Más tremendista era el editorial de ABC del lunes 26. Titulado "Atucha, el fisonomista", empezaba así de crudo: "Explicar los sucesos del fin de semana en clave de violencia juvenil es trivializar las cosas. Lo que se produjo en Baracaldo fué una operación de guerrilla urbana, en la que doscientos "paramilitares" tuvieron a su merced a los vecinos del barrio de San Vicente". Al día siguiente Carrascal aumentaba aún más el clamor de ABC comenzando así su columna: "Habrá que ir pensando en cambiar el nombre de "terrorismo de baja intensidad" a las algaradas callejeras en el País Vasco. ¿Baja intensidad lo ocurrido este fin de semana en Baracaldo? ¡Si aquello fue mucho más grave que un atentado! Si aquello fue la toma militar de un barrio y su ocupación durante horas, sin que nadie pudiera evitarlo. Todo en una operación perfectamente planeada, ejecutada y cerrada, alcanzándose todos los objetivos y sin tener una sola baja ni dejar detrás un solo prisionero".
También habló de "última embestida de la guerrilla urbana de los amigos de HB" Pablo Sebastián en EL MUNDO.
Basten esos botones de muestra de lo que son ríos de tinta de imprenta, minutos y minutos en las televisiones, horas en las tertulias y programas radiofónicos. Volcados todos en expresar la alarma española ante las últimas manifestaciones del fenómeno.
¿Por qué esa alarma? ¿Que es lo que sucede? Sucede que los españoles y sus cipayos se asombran de que crezca la guerrilla urbana sin preocuparse por PENSAR qué pasa en esa conurbación teratológica que es Euskal Herria generada por el bestial capitalismo del franquismo.
Y así sucede que cuando hablan de guerrilla "urbana" no saben bien LO URBANO que es el fenómeno. Hace ya más de quince años que mi compañera Margari Ayestarán y yo descubrimos primero la conurbación BIL-DON (Bilbo-Donostia) (mapa) y luego que, con BIL-DON como eje, Euskal Herria era ya una ciudad (mapa).
Nosotros medimos, cuantificamos y cartografiamos la gran conurbación que había cuajado en Euskal Herria y que amontonaba ya entonces, sólo en Euskal Herria Sur a casi dos millones y medio de vascos, a más del noventa por ciento de la población de las cuatro provincias (Araba, Bizkaia, Gipuzkoa, Nafarroa). Y, utilizando el privilegio de los descubridores, la bautizamos como CINDU-EUSKADI: la Ciudad INDUstrial llamada EUSKADI.
En un libro nuestro de 1982 explicamos que esa conurbación era en muchos aspectos monstruosa. Que era teratológica, con malformaciones congénitas. Y explicamos en ese libro las causas de las mismas: el capitalismo salvaje que salvajemente aplicó sobre el Sur de Euskal Herria la burguesía vasco-españolista durante los 39 años (1937-1975) en los que la dictadura franquista (que ella había financiado y promovido en sus orígenes) le concedió poder para hacer y deshacer a su antojo.
Un precioso libro reciente de otro miembro de la RED VASCA ROJA (de Oriol Martí, titulado: Todo lo que quisiste saber sobre la dependencia a las drogas y nunca te atreviste a preguntar,(Editorial Hiru S.L., Hondarribia, 1997) utiliza nuestra descripción de aquellas malformaciones como caldo de cultivo de los problemas que él analiza.
Los españoles ignoran todo esto. Sobre todo los españoles que escriben o hablan en los medios de comunicación de masas y que así equivocan cuando "crean opinión". Ignoran que la ciudad actual es (en un mundo que ya acelera para ser mayoritariamente urbano) la globalidad definitoria. Que la ciudad actual es el marco total de luchas. Y que ello es especialmente significativo, especialmente condicionante y determinante, en una nación como Euskal Herria donde lo urbano no es ya sólo mayoritario sino que abarca a más del noventa por ciento de la población.
Esa macrociudad que es ya desde hace más de veinte años Euskal Herria Sur ha sido y es el resultado de sucesivos procesos de lucha. Primero del crucial de 1936-1937 que con la victoria de la burguesía vasco-españolista impuso a la macrociudad en ciernes una vida y una evolución adecuada a los intereses de la minoría opresora vencedora. Se decía que si del Pleno del Ayuntamiento de Bilbao se quitaban dos personas y se añadían tres, se tenía la Junta de la Diputación de Vizcaya. Y que si de esa se quitaban dos y se añadían tres se tenia la reunión conjunta de los Consejos de Administración de los Bancos de Bilbao y de Vizcaya. El resultado de ese omnímodo control fue la monstruosa región metropolitana de Bilbao, visitada por los alevines de arquitectos yanquis en viajes de fin de carrera para ver LO QUE NUNCA HAY QUE HACER EN URBANISMO.
Luego hubo el largo proceso de luchas en que los oprimidos vecinos pelearon para evitar las peores consecuencias urbanas de la opresión. Que a veces (como en el caso del intento de hacer de la Costa Vasca una Costa Nuclear) ganaron los oprimidos al combinar adecuadamente TODAS las formas de lucha a pesar de la correlación de poder favorable a los opresores como resultado de larga duración de la victoria del 37.
Cada vez más después de 1975 la macrociudad que es Euskal Herria ha vivido (está viviendo) las presiones objetivas, imparables y de largo alcance que imponen las nuevas dinámicas capitalistas propias de la actual crisis mundial de la economía-mundo capitalista. Por ejemplo, la desindustrialización inducida ha supuesto la destrucción de la vieja ciudad obrera y popular pero además supone un esfuerzo deliberado para evitar la recuperación de las fuerzas populares y el surgimiento de otras nuevas en respuesta a los nuevos retos.
Otra presión estructural de la nueva dinámica capitalista es la que empuja para asegurar para la minoría dominante los beneficios de los nuevos usos de los espacios urbanos dejados libres por la desaparición de industrias. Y la tendencia a crear espacios cerrados, fortalezas neomedievales seguras para los nuevos negocios y las nuevas formas de explotación. Y sistemas de comunicaciones nuevos inaccesibles a los oprimidos.
En esa ESTRUCTURALMENTE conflictiva situación de la macrociudad, de la conurbación Euskal Herria (no sólo Sur porque la conurbación continúa por la costa hasta Baiona), la juventud padece los cambios y las transformaciones urbanas desde una situación extremadamente compleja y contradictoria.
Por ejemplo, padece la contradicción entre la agresividad de la cultura de las multinacionales que pretende imponer el Homo Coca-colens como modelo (antivasco) y la creciente conciencia de identidad colectiva vasca que emerge en la juventud.
Por ejemplo, padece la contradicción entre la uniformización brutal que la ciudad impone al imponer feroces e iguales condiciones sociales de explotación (paro, salarios-basura, eventualidad, precarización) y las diferenciales formas de ser joven que distintos segmentos de juventud alumbran al autoorganizarse en colectivos que consiguen ser inasimilables por el poder en mayor o menor grado.
Por ejemplo, padece la contradicción entre el desmantelamiento creciente de locales e infraestructuras urbanas que puedan servir a los jóvenes y la capacidad de la juventud para organizarse de formas originales y hacerse con locales que ocupa o que crea.
Por ejemplo, padece la contradicción entre la presión del poder para borrar la memoria de las luchas y de las experiencias vascas anteriores para aislar a los jóvenes, hacerles creer que están solos y aislados y machacarles o encarcelarles si se resisten y la conciencia y la memoria histórica de la juventud vasca basada en el hecho material de su convivencia con padres y abuelos que lucharon y son archivos vivientes de la experiencia de las luchas anteriores. Contradicción muy ligada a la que opone la potencia de los medios de comunicación de masas con los que el poder pretende imponer su discurso a los menguados medios de comunicación manejados por los jóvenes, sin embargo fortalecidos por un proceso de lucha que dura ya decenios.
Por ejemplo, padece la contradicción entre la burocratización creciente de las instituciones que dicen estar al servicio del ciudadano y que cada vez le hacen menos caso y la natural tendencia de los jóvenes a actuar por su cuenta sin obedecer ni esperar a que actúen las instituciones y las burocracias. Burocratización y desprecio aquellos que han sido realimentados por la inercia de la inmensa, inepta y corrupta burocracia heredada del franquismo. Que, al no depurarse nunca en el reinado del Rey que Franco nombró, ha seguido contaminando a los funcionarios que han ido agregándosele después de muerto el dictador.
Por ejemplo, padece la contradicción más visible entre el aumento en número, brutalidad y armamento de las fuerzas represivas y la resistencia de la juventud que aquellas reprimen. Las fuerzas represivas crecen porque su omnipresencia y eficacia evidente (aunque sea letal) son exigidas cada día más por las renovadas y ampliadas necesidades de protección de las personas y bienes de los capitalistas. En esta macrociudad que es Euskal Herria, con el mayor nº de policias por mil habitantes de Europa, esta continua demanda de crecimiento de las fuerzas represivas es otro signo de la refeudalización, del neomedievalismo de la hora presente. Pero también crece el rechazo a las fuerzas represivas entre la juventud vasca.
Hoy la mayor y creciente necesidad de represión es un rasgo característico del nuevo sistema de la actual fase de explotación capitalista. Que exige poder contar con la más segura sumisión dócil de los explotados para garantizar la rápida circulación de los capitales y, en definitiva, la realización del beneficio.
Ahora bien, la juventud vasca ha superado ya el punto de no retorno, el nivel de rechazo de la represión que hace ya imposible volver a la mansa obediencia, a la dócil sumisión. Y, por ello, el enfrentamiento cada vez más crudo de la juventud vasca con las fuerzas represivas está exigido por la dinámica de las estructuras. Por las modificaciones espontáneas de los hechos sociales de masas.
Los columnistas, tertulianos y editorialistas españoles no han PENSADO nunca en este racimo de contradicciones reales. Ni en las presiones estructurales que las generan y exacerban. Ni en la dinámica de las estructuras. Ni en lo que vehicula las relaciones de esa dinámica con la sucesión de los acontecimientos en la que intervienen los individuos y el azar. NO LAS HUELEN. Uno tiene la tentación de pensar que ellos y ellas no han PENSADO nunca en NADA.
No me alegra nada que las cosas sean así. Porque estos imbéciles (o aquellos a quienes estos imbéciles expresan y asesoran) tienen mucha fuerza represiva a sus órdenes. Y pueden hacer, están haciendo, mucho daño al pueblo vasco.
Aunque, como reza el refrán, arrieros somos, en el camino andamos y ahí nos vemos.
Justo de la Cueva
(1) ABC: editorial titulado "Conciencia de libertad", en el nº del 26
de enero de 1998. Tomado de su edición electrónica en Internet.
(2) Joaquim Ibarz. Enviado especial: "Los cubanos se apasionan cuando
el Papa habla de libertad", en el nº del 26 de enero de 1998 de LA
VANGUARDIA. Tomado de su edición electrónica en Internet.
(3) M Vicent/ J.J. Aznárez: "El Papa, libre, nos quiere a todos
libres", en el nº del 26 de enero de 1998 de EL PAIS. Tomado de su
edición electrónica en Internet.
(4) Karl Marx: Das Kapital/Kritik der politischen Ökonomie. Cito del
capitulo XXIV del Libro Primero. Página 950 de la edición en español
(vol.3) de Siglo veintiuno de España Editores S.A., Madrid, 1980
(séptima edición en español, 2ª de España).
(5) Ibidem, página 942.
(6) LA VANGUARDIA: Encapuchados en Esukadi, editorial en el nº del 26
de enero de 1998. Tomado de su edición electrónica en Internet.
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